Geopolítica: Las dos caras de Europa: antifascista de día, lacayo de noche

Europa ha pasado tres años envuelta en la bandera ucraniana. Ha sancionado a oligarcas, financiado proyectiles de artillería, aplaudido las órdenes de arresto de la CPI y dado lecciones al Sur Global sobre la sagrada inviolabilidad del derecho internacional. Los líderes europeos se han puesto de pie en podios desde Bruselas hasta Kyiv invocando los fantasmas de 1938, advirtiendo gravemente que la política de apaciguamiento es cómo mueren las democracias. Es una actuación poderosa. El problema es que, cada vez más, es exactamente eso — una actuación, montada para una audiencia interna, que se disuelve en el momento en que el guion exige verdadero coraje.

